LEYENDA DEL PUENTE DEL DIABLO MEDIANO


Me lo contaron muchas veces, casi siempre de igual manera. Tal como lo oí a una vieja maestra en cuentos y consejos, procuraré trasladarla porque es una de las Leyendas más curiosas que yo, aficionada a ellas, he coleccionado.


Debo, sí. advertiros, que la narración ganaría mucho y os sería más sabrosa si en vez de leída, fuese escuchada en la "cadiera", la sabia "cadiera" aragonesa que os podría contar la historia del pueblo y aún de la comarca si supiese hablar, al calor de los tizones del hogar que crepitan chisporroteantes oyendo el gotear persistente y monótono de la lluvia sobre las vidrieras en una noche de terco y franco temporal.
La Leyenda que vais a conocer, es la del origen de un puente de MEDIANO, pueblo de la provincia de Huesca; un puente antiquísimo y atrevido, por debajo del cual, formando azulado remanso, pasan junto a él, las aguas del Río Cinca, el más traidor de los ríos según las gentes que suelen decir de él.
EN CINCA TRAIDORA 
LAS PIEDRAS SE VEN 
Y LA GENTE SE AHOGA
De este puente lo más curioso es que subsista a pesar de que le faltan algunas piedras sillares de los estribos, según cuentan, porque se comenzó a construir por arriba contra todos los sistemas lógicos de edificación. 
En el lugar de MEDIANO, cuya situación si os interesa, podréis conocer por cualquier Diccionario Geográfico, había un Señor hace siglos no sé cuantos, quizá en tiempos de Moros, un hombre perverso que con sus vicios y rapiñas tenía justamente alarmados a los habitantes de aquella Comarca. Allí debió de hacer el adagio del "Tal Criado tal Amo", porque los criados eran como el Señor, crueles, descreídos y tal vez, Señor y vasallos con su impía conducta hicieron que el lugar se llamase MEDIANO 
En el preciso y culminante momento que éste se hallaba sitiado por los infieles, éstos comenzaban a ser despojados de su dominación y de su poder, se les ocurrió a las nubes volcar su mal humor sobre el corrompido lugar y entre el rugir de las caratas que descendían del Cielo espantosos truenos, deslumbrantes relámpagos los aullidos ensordecedores y roncos del vendaval y la horrible granizada, quedaron asolados los campos, destruidas las cosechas, diezmados los rebaños, derrumbadas algunas viviendas, despojados muchos árboles, muerta gente y sembrado tal terror y pánico entre los moradores, que todos creyeron llegar al punto final de su historia..
Para colmo de desdichas, las aguas del río que hasta entonces se habían deslizado apaciblemente por su cauce, se embravaron de tal forma, que parecían querer ahogar el lugar entre espumarajos de ira y haciendo imposible el vado al Señor del lugar del otro lado del río que había prometido socorrerles.
Don Pedro, que así se llamaba el Señor de Mediano, aconsejado por el Cura, ordenó a su Vasallos que lo siguieran a la Capilla del Castillo a implorar la Misericordia Divina, pero en parte, porque su fe se había entibiado, en parte porque creían que la riada decrecería y podrían recibir auxilio oportunamente, ello fue que nadie excepto el Cura, oró con verdadero fervor. 
Transcurrieron dos días angustiosos e interminables, ni las aguas descendían de su extraordinario nivel, ni las huestes acampadas en la orilla opuesta, podían ser útiles, ni los sitiadores levantaban campo, ni las nubes se hacían jirones. Al revés, los enemigos atacaban con más denodado enojo y las nubes se volvían más negruzcas y compactas; el lugar estaba a punto de ser tomado, entonces se comprendió la imperiosa necesidad de construir un puente. ¡Cuanto hubiese dado Don Pedro por tenerlo sobre el río¡. De este pensamiento le sugirió una idea criminal, cosa muy lógica ya que no se le ocurría una buena. 
A la segunda noche sin miedo a la oscuridad pavorosa; que habitaba por aquellos alrededores, descreído y desconfiado de la Bondad Divina, se encaminó resuelto y animado a una cueva en la cual había oído decir se aparecía Satanás; en la misma boca halló al Diablo a quien reconoció enseguida por su terrorífica semblanza, al resplandor de una hoguera que de adentro salía matizando con tonos rojizos su piel de color de zorra. Y el Diablo, que adivinó para que era buscado, habló con cierto retintín provocativo.-Parece qué vas huido a estas horas, parece que os cascan, ¿eh?. Don Pedro, que no se inmutó lo más mínimo, y que como hombre sagaz y pérfido sabía que el Diablo le haría pagar caro el auxilio si comprendía que era necesario, quiso encubrir el aprieto que allí le llevaba. -Te equivocas, mis vasallos son muchos y animosos, los enemigos pocos y desalentados. Mi aliado vadeará el río a no ser porque yo se lo he prohibido por no necesitarlo, con que a ver ..... .
El Diablo sonriendo con socarronería le replicó, pues sí no me necesitas, ya te estás largando porque estoy muy ocupado. Don Pedro después de una corta vacilación durante la cual discurrió el pretexto para comprometer al Diablo, le habló de este modo. -No vine a buscarte porque sé que tú no sirves para nada, porque sé que tú nada puedes, porque tú no tienes nada más que orgullo. El Diablo se sorprendió algo y receloso no replicó por miedo a que su soberbia le hiciese caer en alguna celada. Don Pedro añadió displicente, - Ya ve, ayer mis vasallos creyéndose perdidos querían venir a buscarte para que les hicieras un puente y me eché a reír de su credulidad.-Por qué?. -Porque tu poder no llega para construir un puente en unas horas antes de que cante el gallo saludando el alba. -El Diablo después de mirar fijamente a Don Pedro unos segundos, le objetó sonriendo sarcásticamente.- Con que no puedo, ¿eh?. Eso dije y sostengo, contestó con firmeza Don Pedro para picar el amor propio del Diablo.- Que te juegas, preguntó éste, fingiendo caer en el lazo tentador.-Me juego el alma.-Sí, te juegas lo que no es tuyo.-Por qué. -Porque es mía hace ya tiempo afirmó el diablo con orgullo. Desconcertado quedó el Señor de MEDIANO, pero aún se atrevió a preguntarle, -¿Que quieres pues que apueste?. El Diablo descubrió por fin su juego. Mira Pedro, a mí tú no me engañas, tú quieres un puente, ¿no es eso.? Don Pedro anonadado no supo qué contestar, el Diablo prosiguió, en fin, hoy me siento bondadoso, te haré un Puente.-¡Ah!,¡por fin!, rugió regocijado Don Pedro.-Sí hombre, y baratito.-Pide, dijo impaciente el Noble.-Pues a cambio de las tres Doncellas más hermosas del lugar. Don Pedro sin acordarse de su hija, sin reflexionar, aturdido de alegría, firmó el pacto preguntando.-¿Cuándo tendré el Puente,?-¿Cuantas horas falta para el alba?.-Más de media noche.-Pues esta noche antes de que cante el primer gallo estará construido el Puente. 
La noticia del diabólico pacto, corrió. de boca en boca sembrando la estupefacción y la curiosidad por saber que doncellas serían las víctimas. Don Pedro oyó aterrado a su esposa que le exponía, desolada las terribles consecuencias del pacto. Mirad a quien habéis a quien habéis vendido a vuestra hija, a nuestra hija. Don Pedro huyó aterradamente en busca del Diablo, desesperado, pero no logró ser oído por aquel y dispuesto a salvar a su hija, ordenó a sus vasallos, que desvelasen los gallineros antes, mucho antes del Alba, el Puente no se terminase. Pero todos los fueron hallados muertos. La consternación fue unánime, las tres doncellas más hermosas, eran las más buenas y no había salvación para ellas. Por las laderas, por encima del agua, revoloteando por el espacio del río a las montañas y de éstas a aquel, se veía ir y venir con vertiginosa y mareante rapidez, millares de demonios cuyos ojos centelleantes como ascuas de fuego, resaltaban en la negrura de la noche, ofreciendo una visión aterradora. Como el Diablo hace todas las cosas al revés, comenzó su obra por arriba. En un abrir y cerrar de ojos, quedaron tendidos de parte a parte del río, las barandas del puente ,y el pavimento engrabado. Enseguida el arco romano, perfecto, maravilloso. Seguidamente fueron descendiendo las pilas, los estribos, sólo faltaba colocar abajo en el fondo del río, los últimos sillares.
Los Vasallos del Señor de MEDIANO, presenciaban aterrados la diabólica obra. Al ver hundirse en el río los últimos demonios con las últimas piedras, de todos los pechos y de todas las bocas, salió una plegaria fervorosísima. -Virgen del Pilar, sálvanos.
De pronto rasgó los aires un KIKIRIKI, KIKIRIKI, claro, enérgico, vibrante, alargado que llenó de júbilo los oídos. Al mismo tiempo se oyeron millares de estampidos como si el Mundo hubiera estallado y se vio el diablo hundido en el río seguido de su Corte, aullando furiosamente. 
Todas las bocas prorrumpieron en una sola palabra. MILAGRO, MILAGRO. Pero un viejo logró imponer el silencio y les dijo riendo. MILAGRO ¿eh? MILAGRO. Callar mostillos, milagro el que haya confundido mi KI KI RI KI, con el de un gallo de verdad. Estas frase dejó a todos estupefactos. 
El Señor de MEDIANO, atónito y trémulo de satisfacción, apenas pudo tartamudear.-Ah ¿pero no ha sido un gallo? -Si no hay uno en el lugar, he sido yo el que ha "cacareao", como que iba a consentir que el Diablo se llevase a mi nieta. ¿Por qué no "cantastes" antes y nos "quitastes" el miedo?. "Pa" tener el Puente de "valde"; como faltaban en todavía unas piedras cuando el gallo cantó, no hay que "pagale".-Pero cómo has tenido serenidad para esperar, volvió a preguntar Don Pedro.- Otra, por qué así salvaba a las doncellas y al pueblo.- Has sido más agudo que el Diablo.- Eso no tiene mérito, el Diablo peleaba en malas condiciones, sólo nos igualábamos en una, en ser viejos, pero yo le llevaba la ventaja en ser aragonés y además de MEDIANO y enamorado de mi nieta, conque "pa" que me pudiese el diablo.

(El Puente del Diablo de MEDIANO está dentro del Pantano junto a la presa; era un Puente Romano precioso de una arcada enorme que comunicaba el Sobrabe y la Fueva; era muy transitado, pues la Fueva salía a Mediano para recoger mercancías y tomar el autobús para viajar. He oído decir que en tiempos lejanos, era el único puente sobre el Cinca y la comunicación hacia el Este hasta Cataluña).
BEGOÑA OLIVAR SENZ